Las Azores son uno de los grandes santuarios marinos del Atlántico, y la isla de São Miguel es uno de los mejores lugares del mundo para vivir el whale watching en estado puro. Sus aguas profundas y volcánicas ofrecen encuentros inolvidables con ballenas y delfines durante gran parte del año, desde cachalotes residentes hasta ballenas azules en migración.
En esta guía te contamos por qué São Miguel es el corazón del avistamiento de cetáceos en Azores, qué especies puedes ver según la época y cómo vivir esta experiencia de forma responsable. Un viaje que va más allá de observar ballenas: se trata de entender el océano, respetar su equilibrio y conectar con la naturaleza de una manera auténtica.
Las Azores ocupan una posición privilegiada en medio del Atlántico Norte, exactamente donde convergen las corrientes oceánicas y las rutas migratorias de numerosas especies de cetáceos. Este archipiélago portugués se encuentra estratégicamente ubicado entre Europa, América y África, convirtiéndose en una parada obligatoria para ballenas que viajan miles de kilómetros en sus migraciones anuales.
La profundidad de las aguas que rodean las islas alcanza hasta 3.000 metros muy cerca de la costa, creando el hábitat perfecto para especies oceánicas que raramente se acercan a otras costas. La Corriente del Golfo pasa justo por esta zona, transportando aguas ricas en nutrientes que alimentan el ecosistema marino y atraen tanto al krill como a los peces pequeños que forman la base alimentaria de ballenas y delfines.
Las aguas azorianas albergan una diversidad excepcional de cetáceos. Los delfines comunes y los delfines de Risso viven aquí durante todo el año, mientras que las ballenas azules, las más grandes del planeta, visitan estas aguas regularmente durante sus migraciones.
Entre las especies más frecuentes encontramos:
Residentes permanentes: Delfines comunes, delfines de Risso, cachalotes
Visitantes estacionales: Ballenas azules, ballenas sei, ballenas piloto
Especies ocasionales: Orcas, ballenas jorobadas, ballenas de Bryde
Los cachalotes merecen mención especial, ya que las Azores cuentan con una de las poblaciones más estables de Europa. Estos gigantes pueden avistarse prácticamente todo el año, especialmente en las aguas profundas entre las islas.
Entre abril y junio, las aguas de las Azores ,y especialmente las que rodean São Miguel, se convierten en un escenario privilegiado para el avistamiento de ballenas azules y rorcuales comunes. Es la mejor época para observar a estos grandes cetáceos durante su migración, gracias a mares más calmados y a la abundancia de krill. La primavera es, sin duda, la temporada estrella para ver grandes ballenas.
Los cachalotes son los cetáceos más emblemáticos de las Azores y pueden verse durante todo el año. Esta población residente aprovecha las grandes profundidades del Atlántico para alimentarse de calamares. Son fácilmente reconocibles por su enorme cabeza cuadrada y por sus espectaculares inmersiones, que pueden durar más de una hora.
Los delfines comunes y rayados aportan dinamismo y diversión a cada salida en barco. Se desplazan en grupos grandes, son muy activos y suelen acercarse a las embarcaciones, especialmente en verano. Saltos, nado sincronizado y juegos en la proa hacen que los avistamientos sean frecuentes y muy prolongados.
De forma más ocasional, las aguas de São Miguel permiten encuentros con ballenas piloto, muy sociales y fáciles de identificar, y con orcas, mucho más raras pero inolvidables. Estos avistamientos suelen darse entre primavera y otoño y están considerados los más especiales del whale watching en Azores.
São Miguel se encuentra en una posición privilegiada dentro del archipiélago de las Azores, justo en el corazón de rutas migratorias cruciales para cetáceos. Esta isla principal está rodeada por aguas profundas que alcanzan los 1.000 metros de profundidad a pocos kilómetros de la costa, creando el hábitat perfecto para ballenas y delfines que prefieren aguas oceánicas profundas.
La corriente del Golfo pasa cerca de estas aguas, trayendo nutrientes ricos que alimentan una cadena alimentaria abundante. Esto significa que los cetáceos encuentran aquí todo lo que necesitan: desde pequeños peces hasta calamares gigantes, convirtiendo los alrededores de São Miguel en un verdadero buffet marino.
São Miguel cuenta con la infraestructura más desarrollada del archipiélago para el turismo de avistamiento. Ponta Delgada, la capital, alberga múltiples operadores especializados con embarcaciones modernas y equipos profesionales certificados.
Los puertos de la isla están perfectamente equipados para excursiones de whale watching, con:
Marinas modernas con fácil acceso y servicios completos
Embarcaciones especializadas diseñadas específicamente para avistamiento
Guías certificados con años de experiencia local
Equipos de seguridad de última generación
Las aguas alrededor de São Miguel suelen ser más calmadas que en otras partes del archipiélago, especialmente en la costa sur. Esto se debe a la protección natural que ofrece la topografía de la isla contra los vientos dominantes del nordeste.
Las condiciones favorables significan:
Menor probabilidad de cancelación por mal tiempo
Navegación más cómoda para personas sensibles al mareo
Mejor visibilidad para fotografía y observación
Temporadas de avistamiento más largas
Lleva una chaqueta impermeable y cortavientos, ya que en el mar la temperatura puede ser bastante más baja que en tierra. No olvides protector solar SPF alto, porque el reflejo del océano intensifica el sol.
Unos prismáticos marinos (8×42 o 10×50) son clave para observar cetáceos a distancia. Para fotos y vídeos, es más práctico usar una cámara con buen zoom o una cámara de acción. Recuerda llevar baterías y tarjetas extra, ya que el frío reduce su autonomía.
Completa tu equipo con una bolsa estanca para proteger la electrónica, medicación contra el mareo y snacks energéticos, especialmente en salidas de varias horas.
El mareo es habitual en salidas en barco, pero se puede prevenir fácilmente. Evita alcohol y comidas pesadas antes de embarcar y opta por un desayuno ligero que no sobrecargue el estómago.
Tomar medicación preventiva como biodramina una hora antes ayuda mucho, al igual que los parches de escopolamina si haces varias excursiones. Como alternativa natural, las pulseras de acupresión también pueden ser efectivas y no tienen efectos secundarios.
Proa
Ideal para fotografiar delfines cuando nadan junto al barco. Ofrece planos muy cercanos y dinámicos, aunque es la zona con más movimiento y salpicaduras.
Laterales (lado de sotavento)
Más estables y recomendados para usar zoom. Permiten apoyar los brazos y obtener fotos más nítidas; suele ser donde indican colocarse al avistar cetáceos a distancia.
Popa
La zona más estable y tranquila, perfecta para fotografiar ballenas que siguen la estela del barco y para equipos más pesados.
Consejos clave
Evita cubiertas altas con viento, graba vídeo desde la cubierta principal y muévete según la luz, el mar y el comportamiento de los animales. Mantén siempre una mano libre para sujetarte.
En nuestros viajes a São Miguel, uno de los momentos más especiales llega cuando nos desplazamos hasta Ponta Delgada para embarcarnos en una expedición de whale watching que va mucho más allá de un simple paseo en barco. Aquí comienza una auténtica inmersión en el Atlántico, donde la naturaleza marca el ritmo y cada salida es diferente.
Durante la travesía salimos en busca de ballenas jorobadas, cachalotes y delfines, y con un poco de suerte, del encuentro soñado: la ballena azul, el animal más grande que ha habitado jamás el planeta. Avistarlas en libertad, en su entorno natural, es uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre.
Lo que hace única esta experiencia con Nomad Bee es su enfoque responsable y colaborativo. Navegamos junto a biólogos marinos a bordo, que no solo nos ayudan a identificar las especies, sino que comparten conocimiento real sobre su comportamiento, migraciones y conservación. Cada avistamiento se realiza respetando las distancias, los tiempos y el bienestar de los animales, contribuyendo a un turismo marino sostenible en las Azores.
No se trata solo de ver ballenas, sino de entenderlas, respetarlas y conectar con el océano de una forma consciente. Una experiencia que combina aventura, aprendizaje y emoción compartida con el grupo y que refleja a la perfección nuestra manera de viajar.
En Azores, la mejor época es la primavera (abril a junio), cuando migran grandes ballenas. Los cachalotes pueden verse durante todo el año.
São Miguel tiene aguas profundas muy cerca de la costa y una gran biodiversidad marina, lo que aumenta las probabilidades de avistamiento desde puertos como Ponta Delgada.
Sí, si se hace con operadores autorizados. Las salidas responsables respetan a los animales y suelen contar con biólogos marinos a bordo para garantizar una observación ética.
Las probabilidades son altas, especialmente en primavera y verano, con tasas de éxito que suelen superar el 80%, aunque siempre depende de la naturaleza.
A continuación podrás ver todos los viajes que tenemos para disfrutar de Azores
